Mitigación de la huella de carbono

Plantar árboles es la forma más efectiva, y la más eficiente, de mitigar las emisiones de dióxido de carbono.

Como consecuencia de la industrialización y el uso excesivo de combustibles fósiles, la mayoría de nuestras acciones cotidianas emiten dióxido de carbono. La huella de carbono se conoce como la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto.

Plantar arboles y promover la bio- diversidad nativa es la  acción mas contundente frente al cambio climático y una de las formas más efectivas de mitigar el efecto invernadero, al emplear la capacidad que tienen los árboles de fijar el dióxido de carbono.

Los estudios han demostrado que los árboles fijan CO2 al realizar la fotosíntesis y se convierte el carbono en celulosa y libera el Oxígeno, este carbono hace parte del 50 % en promedio de la biomasa de los árboles. Adicionalmente, los árboles prestan un sin número de servicios ambientales aún no cuantificados, entre los cuales se destacan la reducción de la temperatura en las épocas de verano y retención o barrera de los vientos fríos en el invierno, este servicio en muy útil y reduce eficientemente la energía empleada para regular la temperatura en las residencias como los equipos de aire acondicionado y ventiladores.

 

Fuentes de emisiones de CO2
Las principales fuentes de Dióxido de carbono son la combustión y la deforestación, de la combustión se destaca la de combustibles fósiles, la cual se ha incrementado a partir de la revolución industrial (1.800), de casi cero a 6
gigatoneladas (7 billones de toneladas por año), mientras que el cambio de uso de la tierra tan solo se ha incrementado de 0.5 a cerca de 2 gigatoneladas año. Las emisiones de CO2 se distribuyen de la siguiente forma:
 Generación de electricidad: 42%
 Transporte: 24%
 Industria: 20%
 Residencias y comercio: 14