Juntos Somos Un Bosque

Estamos co-creando un Bosque mediante siembras y plantaciones colectivas en festivales y eventos, a través de una red de personas que cultivan arbolitos en sus casas.

A partir de los rituales de siembra que ofrecimos en recitales, encuentros y talleres se fue creando una gran red de cultivadores de árboles nativos y comestibles.
Queremos que esos arbolitos se conviertan en un bosque. Por eso estamos organizando plantaciones colectivas, cuando los arbolitos hayan crecido y estén listos para ir a tierra.

Por qué?
Queremos motivar a las personas a ser actores de cambio para vivir en un mundo más saludable.
La OMS propone entre 10 y 15 mts2 de espacios verdes por habitante. Al día de hoy, en Capital Federal, tenemos 6,2 mts2 promedio. Y en los barrios vulnerable esa cifra desciende a 1,5 mts2 por habitante.

De Protesta a Propuesta Activa
Existe un preocupación social respecto a la necesidad de tener más y mejores espacios verdes en la Ciudad. Proponemos convertir al ciudadano pasivo en un agente activo, en un criador de árboles en su balcón, patio, ventana o terraza.
Así se genera una relación Ganar-Ganar-Ganar:
Gana el Ciudadano: Cambia su actitud y se involucra en los temas que le importan y con el espacio público que lo rodea.
Gana el Municipio: obtiene nuevos espacios verdes con una alta participación comunitaria y una reducción muy significativa en costos (en 2013 se pagaban $900 pesos por árbol plantado, de esta forma serían producidos por la comunidad).
Gana el Ecosistema del que formamos parte al haber nuevo refugio y alimento para la fauna local. (Persona-Comunidad-Planeta)

Hacia una Masa Crítica de árboles nativos
El término “hace referencia al número de individuos involucrados en un fenómeno a partir del cual éste adquiere una dinámica propia que le permite sostenerse y crecer por sí mismo.”
A febrero de 2016 llevamos sembrados más de 10.000 árboles y esta cifra crece semana a semana.

BENEFICIOS DEL PROYECTO

Ambientales. Los espacios verdes actúan como pulmones dentro de una ciudad, ayudando a mitigar los efectos del cambio climático.

Mejoramiento de las condiciones climáticas
Las copas de los árboles reducen la temperatura, generando sombra y liberando agua en forma de vapor. También captan las radiaciones ultravioletas, capturan dióxido de carbono de la atmósfera y liberan el oxígeno que respiramos, mitigando el efecto isla de calor producido por la gran cantidad de edificaciones que absorben el calor y reflejan las radiaciones.

Mejoramiento del suelo
Por su sistema radicular fijan el suelo, evitando erosión y desertificación. Las especies leguminosas enriquecen los suelos, fijando nitrógeno necesario para otras especies vegetales.

Retención de agua
Ayudan a reducir el volumen de agua de escorrentía, evitando el riesgo de posibles inundaciones.

Aumento de la biodiversidad
La presencia de especies vegetales trae consigo la aparición de otras especies animales como aves y mariposas. De este modo se puede apreciar dentro del paisaje urbano la dinámica de otros seres vivos además de los seres humanos, aportando movimiento, sonidos, texturas y formas.

Comunitarios.
El hecho de que la comunidad participe de manera activa siendo parte integral de la solución desde el esfuerzo organizado, voluntario y decidido, con el cual se persigue que la comunidad se involucre en los procesos, logra soluciones sostenibles en el tiempo que generan unión e identidad común.

Educativos.
Se genera una concientización colectiva en temas ambientales: la comunidad aprende a cultivar árboles, entrando en contacto con los ciclos naturales. Los árboles nativos son parte de nuestra cultura nacional y ayudan a construir identidad común.

Sociales.
Cultivar y plantar árboles es una acción simple y concreta que nos conecta activamente con nuestro entorno. Un barrio donde sus vecinos plantan árboles se vuelve un lugar más saludable y armónico, contribuyendo así a bajar los índices de violencia. También se logra una mayor actividad ciudadana en espacios verdes, dando lugar a espacios de esparcimiento y deportes.

Económicos.
Puesta en valor de un espacio público, a través del incremento de los m2 de espacio verde por habitante. También, al regular las temperaturas gracias a la mayor densidad arbórea se reduce el gasto energético en aires acondicionados.